Vuelve La Rosa Blanca

¡Ya es oficial!

Vuelve La Rosa Blanca con la reedición de El mundo de las cuatro lunas, y lo hace cargada de sorpresas.

Si eres de los que ya se leyó el primer libro y tienes ganas de hacerte con el segundo, no te preocupes: iré revelando noticias sobre su publicación.

¡Permanece atento!

Libre

Después de cierto tiempo sin publicar nuevas entradas, tengo una noticia que daros: hace un par de días finalizó formalmente mi trabajo con la editorial. Sin detenerme en las circunstancias que han llevado a este fin, de cual me alegro, quiero deciros que he vuelto a escribir tras unos meses de parón. No puedo dedicarle mucho tiempo porque estoy centrada en el examen MIR (oposiciones médicas para una plaza de formación especializada como Médico Interno Residente), pero poco a poco voy avanzando.

Como espero que comprendáis, hasta que haga el examen no me conviene embarcarme en planes de publicación, por lo que las ediciones venideras del primer tomo de La Rosa Blanca y el lanzamiento de la segunda parte tardarán en ver la luz. Sin embargo, quiero que sepáis que tengo plena intención de continuar compartiendo esta fantástica historia con vosotros.

Un fuerte abrazo.

Un pequeño paso

Llevo mucho tiempo sin publicar nada en el blog ni dar noticias y, creedme, no ha sido por falta de ganas.

Este comienzo de año está siendo algo duro, y es que estoy en el sprint final de la carrera. Me quedan dos exámenes (en los que básicamente entra toda Medicina) y la presentación del Trabajo de Fin de Grado, con el que ya he empezado a ver la luz al final del túnel.

Pero voy a lo interesante. Sin duda, desde que publiqué el libro mi intención era hacer presentaciones, ir a institutos, acudir a ferias, etcétera, y organicé mi tiempo para poder llegar a todo, pero me temo que la realidad está siendo muy diferente y por motivos ajenos a mí. No puedo dar más explicaciones, solo diré que estoy haciendo todo cuanto cabe por solucionar este problema y que espero poder dar a conocer el libro como se merece y como os merecéis. Mientras tanto, quiero deciros que el segundo de la saga, El legado de las Protectoras, ya está escrito y en las últimas fases de revisión. De hecho, ha tenido muy buena crítica entre profesionales (y ojalá la tenga también para vosotros, que sois mis verdaderos críticos). Y, aunque hace meses que no escribo (miento: me he inflado a redactar, pero solo cosas de la carrera), ya llevo en torno a una quinta/cuarta parte del tercer libro (que es sin duda el más largo y complejo de los tres que llevo).

¡Un saludo a todos!

La importancia de los árboles

Conversación real entre mi madre y yo:

—Ven, Belén, coge el abrigo. Tienes que ver algo ahí fuera.
—¿El qué? —pregunto resistiéndome a pasar frío.
—Está lloviendo en un lado del terreno y en el otro, no.
—¡¿Qué?!
Me pongo el abrigo corriendo y salgo con mi madre. Tal y como ella ha dicho, un parte está completamente seca y en la otra llueve. Sin las gafas, lo primero que hago es escuchar la lluvia y después, al acercarme, veo la humedad en el suelo y las gotas caer.
—¿Y esto? —le pregunto con los ojos bien abiertos.
—No es realmente lluvia.
La miro. Está con la chaqueta de mi padre y una vieja rama que usa como cayado en el terreno.
—Esta es la importancia de los árboles. —Se va hacia la parte donde llueve y ambas miramos hacia arriba. Con mi miopía, no veo más que un borrón de ramas peladas sobre un fondo de cielo nublado, pero aun así es un borrón majestuoso. Mi madre habla con voz contundente y por un momento me recuerda a Mufasa de la película de El rey león. De hecho, me siento un poco como el pequeño Simba, tan ignorante de todo lo que le rodea—. Retienen la humedad de las nieblas, de las heladas y de las cencelladas y luego la liberan poco a poco.
Apunta con su improvisado cayado hacia el suelo y veo un riachuelo bajar desde las baldosas hasta el césped.
—La deforestación está destruyendo todo esto —me explica cuando vuelvo a mirarla.
Pienso en todas las inundaciones que hay en esta época del año, en lo rápido que se seca la tierra, en lo duros que se van volviendo los inviernos y los veranos. Se me encoge el corazón y no sé qué va antes: la rabia, la impotencia o la nostalgia.
Mi madre me pide que me acerque a un camino de mi casa encerrado entre setos y hiedra. El suelo es de tierra y a un lado guardamos la leña, el cubo, las escobas y la carretilla. Uno de mis gatos, el mayor y más peludo, aparece corriendo empapado de cola a cabeza. Se frena y me maúlla al verme, pero estoy mirando alrededor, embelesada. Llueve y no son las nubes las que traen la lluvia, son los árboles, las hojas de la hiedra, las ramas viejas del seto que separa mi casa de la del vecino. Una parte de mi mente se traslada al bosque de Daerbir, a ese magnífico bosque que creé para mi saga. De algún modo siempre estuvo ahí, como una especie de sueño frustrado.
Me vuelvo hacia mi madre, ambas dispuestas a entrar de nuevo en casa.
—A mi edad, es la primera vez que veo esto —dice ella—. Quería que tú también lo vieras.
—Es precioso, mamá. Gracias.
Le sonrío y siento que en mi sonrisa hay sentimientos encontrados; la alegría de ver algo tan peculiar y la tristeza de imaginar un futuro en el que yo no pueda enseñárselo a mis hijos.

Cambios en el blog

Ante la necesidad de abrir nuevos apartados en el blog, he cambiado algunos aspectos previos.

  • Enlace a la tienda online de Serendipia: ya no aparece en el menú principal. Estaba destinado a morir ese apartado; si no era ahora, sería cuando publicara los siguientes. Lo encontraréis en Libros.
  • Apartado de Libros: ya no presenta El mundo de las cuatro lunas directamente, sino que se queda en una imagen que, al pinchar, redirecciona a la ficha del libro. Está mucho más completo, así que, si en algún momento desearais hacer una reseña del libro, tendríais toda la información necesaria ya colgada.
  • Podéis seguir comprando a través de Serendipia Store (online): hay dos formas, bien pinchando en Librerías (pero no en el apartado de Castilla-La Mancha, cuidado con eso), bien desde la ficha del libro en el botón Compra aquí.
  • Nuevo apartado en Actualidad: he abierto un Rincón del lector para publicar las fotos con los lectores, FanArt, etc. Conforme llegue a más gente la saga (y a mí vuestros trabajos), los iré subiendo.
  • Nuevo apartado en el menú principal: como habréis podido comprobar, entre Preguntas y Contacto ahora aparece Reseñas. Aunque de momento las únicas reseñas que me han llegado son las de Goodreads (muchas gracias, por cierto; sois geniales), estaré atenta a las nuevas para ir publicándolas.
  • Cambios de logo en Contacto: este es un cambio menor. Solo he modificado la forma de los logos porque… en fin, me gusta más la acuarela (cosas de aspirante a dibujante frustrada).
  • Mi nombre: también un cambio menor, una simple manía. En un principio había decidido dejarlo sin tilde para evitar que las personas menos avezadas a la informática pusieran el enlace mal, y también para que no sonara demasiado extraño a los visitantes extranjeros (no todo el mundo está acostumbrado al uso de nuestros signos de acentuación). Pero al final me ha podido la corrección ortográfica.

Con el tiempo seguiré haciendo cambios, que iré anunciando para evitar líos.

¿Próximos cambios que espero poder realizar?

  • Crear logo de la saga. Estoy trabajando actualmente en ello con un equipo estupendo. De momento es una idea muy primitiva; ya veremos en qué queda, pero tengo muy buenas vibraciones.
  • Lectura de los primeros capítulos online (prólogo y los dos primeros capítulos): me gustaría poder colgarlo en la página de inicio al blog y en las redes sociales. Es algo que estoy discutiendo con la editorial, porque, como lectora, estoy muy a favor de ofrecer muestras de los libros y saber si enganchan o no.
  • Libro en formato digital: la cesión de los derechos de explotación incluía este apartado, del que no son muy partidarios en la casa, pero yo estoy insistiendo mucho. ¿Favorecería la piratería? Sin duda, y también la difusión. Seguiré peleando para conseguir la venta en ebook y colocarlo en las plataformas principales.

 

Muchas gracias a todos por vuestro apoyo y no dudéis en escribirme si tenéis alguna duda.

Mi experiencia en la Jornada de Manchaarte

Ayer finalmente se celebró la primera Jornada de Fantasía, Terror y Ciencia ficción organizada por Manchaarte en Ciudad Real.

Debo admitir que era mi primera vez en una mesa de debate de estos tres géneros (de cualquier género, en verdad) y que la disfruté como una enana. Tuve la oportunidad de conocer a grandes autores como Carlos Sisí, autor de Los Caminantes, y David Luna (El Laberinto Tennen) y Dioni Arroyo (Fractura). Fue una tarde llena de risas, grandes ideas, consejos y anécdotas que recordaré siempre con mucho cariño. Este tipo de experiencias sin duda nos abren el mundo a autores noveles como yo que luchamos día a día por hacernos un hueco en este mar de libros. Estoy muy agradecida por haber sido invitada y repetiría experiencia sin pestañear.

Si queréis ver la noticia en El Lanza, podéis pinchar aquí.

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Hasta pronto, viejo amigo

Ayer, durante mi guardia, me avisaron de que un familiar estaba mal, que probablemente fuera su último día. Me gustaría decir que cuando llegué a la habitación lo vi cómodo y sin dolor. Me gustaría decirlo, pero no puedo. Hoy, a las 9:42 de la mañana, he recibido un mensaje de mi hermana con su nombre y dos palabras.

El cáncer se lo ha llevado. Se lo ha llevado con la velocidad de una montaña rusa: primero lento y luego de golpe. No aceptaba morir, ninguno lo aceptábamos. Porque era joven, porque tenía unas ganas de vivir como muy poca gente tiene, porque era una buena persona, porque es injusto.

Es muy injusto.

La vida es muy injusta.

 

Hoy el mundo se ha quedado un poco más vacío.

 

 

Día mundial contra el cáncer de mama

Hace tan solo unos días terminé un libro que ya me había leído hacía un tiempo: Bajo la misma estrella, de John Green (la mayor parte conoceréis la historia por la adaptación cinematográfica). Uno de los personajes decía que el cáncer es una parte de nosotros luchando contra nosotros; una guerra civil. Que ambas partes luchan por sobrevivir hasta que al final una puede a la otra.

Las mujeres que se enfrentan a un cáncer de mama son luchadoras, pero no solo por hacerle frente al cáncer, sino por hacerle frente a sus miedos, a perder un pecho (o los dos) o incluso los ovarios.

Veréis, hace varios años, antes de empezar Medicina, estuve ingresada. La primera vez que hablé con mi compañera de habitación me contó su historia. Le habían diagnosticado cáncer de mama y ya había sido intervenida seis veces, esta era la última. Había pasado también por la quimio y la radioterapia. Y lo aceptaba. Lo que más me sorprendió fue la forma tan estoica y positiva que tenía de enfrentarse al cáncer. Y, entonces, lo que yo tenía dejó de importarme. Han pasado seis años y el recuerdo más nítido que tengo de ese ingreso es mi compañera de habitación.

Pero el cáncer da miedo. Da mucho miedo. Lo he visto de amiga, de familiar, de estudiante. Lo veré de médico. Y no siempre tenéis por qué ser valientes. Tenéis todo el derecho del mundo a asustaros, a llorar y a rabiar si es lo que necesitáis. Porque siempre, y sobre todo cuando os flaqueen las fuerzas, nosotros estaremos a vuestro lado.

Ese es mi mensaje de hoy. Tengo la inmensa suerte en mi facultad de contar con magníficos compañeros que un día, dentro de muy poco, serán magníficos médicos. Entre todos los de la II Promoción de la Facultad de Medicina de Ciudad Real (en especial las que dirigieron y las que ofrecieron su buen ojo fotográfico), hicimos un vídeo en honor a todas vosotras, a esas increíbles estrellas que no dejan de brillar, a esas mujeres que cada día vencen sus miedos. Estamos con vosotras.

Un abrazo enorme.

 

 

Voluntad… y mucho café

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El otro día en la Manchacómic, una chica y un chico (majísimos) me preguntaron cómo era capaz de compaginar la vida de estudiante de medicina con la de escritora. Les respondí en broma que con mucho café. Bueno, eso es cierto en mis épocas de mayor estrés cuando el sueño es un lujo que no me puedo permitir, pero… no es mi rutina. Les dije eso porque, sinceramente, no sé cómo lo compagino. De hecho, sin haberme colocado todavía en la especialidad y el hospital que quiero y sin haberme dado a conocer como escritora fuera de mi entorno, no puedo decir siquiera que lo esté compaginando.

No sé cómo será mi vida cuando sea médica. Espero poder decir «es más fácil ser médico-escritora que estudiante-escritora», pero ¡quién sabe! Y es cierto, tampoco sé cómo lo compagino. Cada día es un juego de balanzas. Lo que sí tengo claro es que tanto para ser escritor como para ser médico hace falta un tipo especial de resistencia, que todos tenemos, pero que no todos trabajan. Porque, seamos sinceros, la voluntad es un músculo. Si no se ejercita, se va atrofiando.

Hay muchos escritores en España y conozco a muy pocos que se dediquen exclusivamente a escribir (y no mueran de hambre). Todos nosotros, de una manera u otra, por vocación o por obligación, nos dedicamos a algo más. Todos trabajamos a diario ese gran músculo llamado voluntad.

¿Que cómo lo compaginamos? Pues… con esfuerzo, supongo. Y café. Mucho café.

Un momento para cada historia

Hace un par de semanas, yendo al hospital, me puse a reflexionar sobre los tintes de las historias y de la vida. Quería haber escrito algo al respecto al volver a casa, pero cuando llegué, ya no me salían las palabras (y, creedme, no soy de las que se rinden fácilmente). Me dio rabia no haber apuntado nada, no haberme construido una pequeña balsa para meterme de nuevo en esa corriente de pensamiento. Pero ¿qué iba a hacer? Estaba conduciendo por mitad de la carretera. 

He intentado escribir esas mismas ideas sin éxito todos estos días de atrás, así que al final las he dejado marchar. Si de verdad debo contarlas, tarde o temprano volverán a mí (o yo llegaré a ellas). 

A lo largo del día se me ocurren alrededor de diez historias, o por lo menos retazos de ellas. Desecho la mayor parte y otro poco lo desguazo para reutilizarlo en otras historias. Son muy pocas las que llevo al cajón a madurar, y menos aún las que decido escribir al momento.

Por alguna razón que todavía desconozco, llevo poco más de una semana especialmente inspirada, tanto que comienzo a desorganizarme, y eso me preocupa. Me paso el día entre flashes, música que resuena en mi mente y que jamás he oído antes, conversaciones fugaces que se difuminan en el humo del resto de pensamientos, sentimientos de personajes sobre los que aún no he volcado tinta alguna… Sí, me pasa alguna que otra vez, normalmente cuando estoy estresada. Y, cuando eso sucede, dejo lo que esté haciendo, abro el ordenador o un cuaderno y me pongo a escribir. Escribo sin parar, sin tiempo, hasta que vacío todo cuanto llevo dentro. 

Pero estos días, cada vez que he abierto el ordenador, me he quedado en blanco. No es que me esté costando escribir, es que no puedo. Me he bloqueado. Hoy por fin lo he admitido cuando he querido escribir un cuento para un concurso. Tengo decenas de ideas, pero algo me bloquea. Y pensando… pensando… he descubierto que soy yo misma. 

Estoy enfadada. Estoy rabiosa. La razón por la que no me salen las palabras es porque quiero gritar. Quiero gritarle al mundo que me ha decepcionado. Que me duelen las guerras, me desgarran; que me aterra lo que pueda salir de las elecciones en Estados Unidos; que me siento engañada, defraudada, traicionada con el gobierno de mi país; que siento pánico e impotencia al ver que cada vez tenemos menos primaveras y otoños, pero más heladas y sequías. Que no soporto que se quemen los bosques, que se contamine el aire, que se maten inocentes, que se aprovechen de los corazones buenos, que se maltraten animales. Y, sobre todo, que estoy harta… estoy harta del silencio, de no saber hacer nada por cambiar el mundo en el que vivo. 

Sí, estoy inspirada, se me ocurren decenas de historias, pero no puedo escribirlas porque no es su momento. Ahora necesito gritar, chillar… desahogarme. Porque cada historia tiene su momento y este es el mío.